No suelo sentarme mucho a pensar. A veces me preguntan y digo mi opinión como si la hubiera meditado durante años y tuviera clarísima mi postura al respecto de ese tema. Pero casi nunca es así. Y hoy me ha vuelto a pasar. Todo ha empezado con una pregunta de Yassir: ¿crees que los médicos deben dar ejemplo? De ahí la conversación ha pasado por distintas etapas hasta encontrarme con una conclusión que no sabía que tenía tan clara. Después de la conversación con Rafa en Boston sobre la agricultura del tomate, la charla con mis amigos valencianos y mi familia sobre la importancia de la educación para solucionar los problemas actuales y el monólogo de Anguiano sobre la industria farmacéutica y hacerle el caso justo a los médicos, hoy me encuentro con esto. Y la conclusión ha llegado a modo de imagen, como le gusta a Anto.
Vivir se pone cada vez más difícil. Se suponía que Robin Williams nos prometió allá por 1991 al acabar Hook que iba a ser "una gran aventura", aunque nunca pensé que se refiriera a esto... Y ante una complicación de esta magnitud el ser humano sólo tiene dos posibilidades, dejarse arrastrar por la marea o buscar su propia corriente. En principio, la primera opción es muy cómoda, pero tiene sus inconvenientes: antes o después llega una ola grande con la que no contabas. Tu vida cómoda e ignorante se tambalea muy por encima de ese tranquilo mecer del oleaje marino. El problema es que esa gran ola estaba ahí, pero como estabas de espaldas a la marea dejándote llevar, no la ves venir. Así que nos queda la otra opción: darnos la vuelta y ver con antelación qué es lo que se nos viene encima.
Ante esta nueva situación se nos vuelven a abrir varias posibilidades: podemos esperar a que la ola venga (ya que es irremediable) y quejarnos de la mala suerte de que nos toque justo a nosotros, podemos huir en sentido contrario (siempre mirando a la ola para ver qué ventaja le sacamos, pero alejarnos lo más posible de ella) o podemos nadar hacia ella. Por supuesto, esta es la opción más complicada porque, ¿cómo enfrentarse ante una ola de ese calibre? Pero visto que las otras opciones parecen menos seguras, al final te das cuenta de que la única forma de que las cosas salgan bien es ponerte al frente. Mirarla de cara e intentar paliar su fuerza, su embite. No digo que esta opción sea fácil y tampoco he dicho que tenga la solución para parar la ola, pero parece la única opción segura de poder prevenir el daño que va a provocar.
¿Alguna sugerencia?
2 comentarios:
La primera opción no cuaja con mi manea de afrontar los problemas o situaciones, me quedo con la tercera,face to face es la mejor opción.- Besos
Puedes estar de frente a la ola, y verla llegar y afrontarla.Ojalá fuera siempre así. Pero no siempre puedes estar pendiente de los truenos, terremotos y más metaforas de los problemas de la vida que llegan hasta ti. Nunca se está lo suficientemente preparado, vengan de donde vengan los problemas.Es una putada. Pero pasa un poco lo mismo con las cosas bonitas. Puedes estar toda la vida mirando hacia un lado, pensando que por alli va a llegar algo bonito, y luego te sorprendes que lo bueno llegue de donde y cuando menos te lo esperes. Yo creo q no haya un método ni un manual que valga siemrpe para afrontar los problemas. Hay que reinventarse cada momento, y los problemas gordos muchas veces son bofetadas para despertar.
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